Por más lágrimas que derrames, seguirás siendo así. Por más veces que grites, nadie te escuchará. Por más que encuentres respuestas, te acecharán más preguntas. ¿Y qué es lo que ves? Un reflejo. Un maldito reflejo que te impide ver con claridad la realidad. No te escudes en esos miedos, en esas inseguridades que no hacen más que poner barreras en tu camino. ¿No te gusta lo que ves? Igual es mejor aceptarlo, resignarte a ser aquello que no quieres. Pero entonces no llores, no te quejes, no escupas palabras para que luego se las lleve el viento. ¿Y entonces? Inténtalo, afróntalo, vence esos obstáculos que te impiden disfrutar de la vida y de sus cosas bonitas. Pero sobretodo, no te quedes atrapada en ese rincón. No dejes de mostrate tal y como eres. Vive. Disfruta. Ríe.

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